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18th of October 2018

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Jennifer Miranda, un KO a los prejuicios del boxeo: "Quiero ser un referente para las niñas"

jeni jeni A pesar de la candidez con la que mira sus vendas, Miranda es una 'tormenta' en el ring Compartir artículo Lectura: 6 minutos Ganadora de 9 campeonatos de España y otras tantas medallas en torneos internacionales, la lucha de Jennifer 'Tormenta' Miranda no se limita al cuadrilátero. "Me gustaría ayudar a que no se encasille al boxeo en el boxeo de competición, en Rocky y en las películas". Además, Miranda se ha convertido en un pilar para que el boxeo femenino tenga mayor reconocimiento y por lo tanto, más recursos. "Quiero ser un referente para las niñas"

El próximo 1 de octubre, Jennifer "Tormenta" Miranda podría convertirse en campeona de España de boxeo profesional. Sería el colofón, o uno de ellos, a una carrera llena de obstáculos y labrada con nueve trofeos nacionales amateurs. También, la recta final de una trayectoria en la que ha llegado a convertirse en un referente de un deporte que ha tenido una evolución más complicada que cualquier otra disciplina femenina. Y lo sería, además, por culpa del azar.

"Yo empecé en el kickboxing, que entonces era más común que el boxeo", explica esta gaditana de 32 años. "Iba con mis compañeros de clase, pero era simplemente por hacer algo de deporte, pero como siempre he sido muy competitiva, cuando ya llevaba un tiempo practicándolo empecé a destacar". El boxeo no entraba en sus planes, pero sí los estudios. Por una casualidad, esos dos caminos se cruzaron.

"Quería hacer la licenciatura de magisterio, pero no me daba la nota para entrar", recuerda Jennifer. "Un compañero me dijo que, si me presentaba al campeonato de España de boxeo amateur, podría entrar en la carrera que quisiera como deportista de alto nivel". No se lo pensó mucho. "Me fui a un gimnasio de boxeo, en el que era la única chica, y me puse a entrenar. Me presenté al campeonato un mes después. Era técnicamente muy mala, mis rivales llevaban mucho más tiempo boxeando, pero yo era más fuerte. Y les pasé por encima".

Campeona amateur

Aquel fue el comienzo insospechado de una trayectoria impresionante en el mundo del boxeo amateur. "Después de aquello, el entrenador de la selección femenina de boxeo, que entonces se estaba formando porque no había, me dijo que probase con ellos, que tenía cualidades", cuenta. "Estaban preparándose para los JJ OO de Londres, la primera vez en la que se incluía la categoría femenina de boxeo. Después, con el tiempo, mis entrenadores me dijeron que pensaban que iba a durar una semana. Tenía 23 años".

Así que Jennifer se sentó con sus padres a explicarles que quería competir. "Mi padre, que es de Costa Rica, era nadador y compitió en los JJ OO de México. Pero cada vez que me metía a un deporte y destacaba, me quitaba. El sabía que después de una carrera deportiva, empiezas de cero". Pero esta vez no se opusieron. "Le dije a mi madre: 'Mira, me van a pagar, voy a estudiar la carrera que me gusta y voy a viajar. ¿Por qué no lo voy a probar?'. Y me dijo, bueno, si fuese otro deporte mejor, pero ve y pruébalo".

Pero antes de los triunfos tendría que comprobar la dureza, especialmente técnica y mental, de su nuevo deporte. "Al principio fue fatal, me tocó con la subcampeona de Europa y fue un castigo, más físico que psicológico", admite. "Fui detrás de ella como un perrito, fue una impotencia total. Pensé en dejarlo. Pero en el siguiente combate, en Ucrania, conseguí una medalla. Y luego en Marruecos, otra. Y así me lancé, y me puse como objetivo llegar a los juegos".

A las puertas del Olimpo

Río 2016 era la fecha perfecta para Jennifer. Ya llevaba tiempo en la élite amateur, donde acumulaba medallas. "En esa preparación gané a las mejores, a las números uno, dos y tres del mundo. Dos de ellas consiguieron medalla en los Juegos. Yo sé que me hubiese clasificado… pero me rompí el ligamento cruzado. Lo peor que le puede pasar a un deportista".

El palo fue muy duro, no sólo por la decepción, sino por la vuelta al principio. "Después de operarme y la recuperación, la federación había cambiado, ya no me cuadraban las condiciones… Iba a ir a muy pocos torneos, así que vi que era imposible clasificarme", relata Jennifer. Era el momento de dejarlo, o de redoblar la apuesta. Decidió, claro, lo segundo: "Me pasé al boxeo profesional".

Mientras se prepara para el combate del 1 de octubre, que se celebrará en un formato a la estadounidense, en un espectáculo que combina monólogos de humor presentado por Joaquín Reyes, celebrado en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid y con Jonathan "Maravilla" Alonso en el combate masculino, Jennifer compagina los entrenamientos con su horario laboral. "Trabajo en el Comité Olímpico, y ellos me facilitaron mucho poder seguir compitiendo, pero es muy duro compaginar trabajo y entrenamiento".

Cada día, Jennifer dedica cuatro horas a su preparación. "Porque no me da tiempo a más", apunta. "Antes de ir a trabajar un par de horas, y por la tarde otras dos. Primero trabajo físico individual, y luego práctica con mi entrenador". Su objetivo está claro: "Conseguir un campeonato de Europa o del Mundo y luego retirarme, en uno o dos años".

Icono del boxeo femenino

Jennifer recuerda sus inicios, en 2009, cuando era la única mujer en el gimnasio. "No me prestaban mucha atención", aclara. "Después, cuando empecé a entrenar más en serio, mis entrenadores me dijeron que pensaban que iba a durar una semana". Ese fue la actitud generalizada con la que se encontró. Lo que no sabían era que se encontraban antes una persona con el carácter suficiente como para llevarles la contraria.

"Me he enfrentado con todas las distintas federaciones por pedir las mismas condiciones que los hombres", explica con más aplomo que enfado. "Se me quedó clavado algo que me dijeron cuando empecé, cuando reclamaba mejores condiciones de entrenamiento y de material. Me dijeron: 'Tú clasifícate para los juegos y luego pide'. Así que esa era mi objetivo, llegar a lo más alto para poder exigir más medios".

También es consciente de su papel como ejemplo en un deporte que, históricamente, ha estado necesitado de ellos. "Lo único que me ha dolido es no llegar a los juegos, porque quería ser un referente para las niñas", se lamenta. Pero, desde sus comienzos, se ha conquistado bastante camino. "La percepción del boxeo femenino ha cambiado muchísimo", admite. "Cuando yo empecé era una loca. Pero es que estábamos muy atrás. Era el último deporte femenino en incorporarse a los JJ OO. Ahora hay muchas más mujeres".

La otra pelea de Jennifer es hacer cambiar la percepción general de su deporte, ya sea femenino o masculino: "Me gustaría ayudar a que no se encasille al boxeo en el boxeo de competición, en Rocky y en las películas". También separarlo de esa anticuada imagen de marginalidad. "Yo no vengo de un entorno de drogas, no he venido de una familia problemática. Simplemente hago boxeo. Es para todos: para niños, boxeo sin contacto, el boxeo fitness… mi lucha es abrirlo al mundo".

También, por supuesto, conseguir el campeonato de España, que se disputa con Jessica "La Espartana" Sánchez. Un reto que afronta con la misma convicción que cuando le dijeron que no iba a durar en esto: "El cinturón me lo voy a traer", afirma.

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